domingo, 6 de marzo de 2011

Resumen: Hegel, Fenomenología (107-117)

Hegel, Fenomenología del Espíritu, cap.IV, pp.107-117.
Resumen de Zuleima Miranda

Un objeto que percibimos es, en su representación inmediata, para otro pues está en función de la percepción de otro, sin embargo es también en sí, pues su existencia es independiente de la conciencia del otro. Por lo tanto, el ser en sí implica también ser para otro. La autoconciencia es precisamente el retorno del ser otro, el saberse sí mismo a partir de tener conciencia de la diferencia del otro.

Este deseo de ser el otro para volver a sí mismo es apetencia y él objeto de la percepción tiene carácter negativo y vida para la autoconciencia.

El conocimiento capta las diferencias que el objeto tiene en sí mismo haciendo del objeto unidad de sus diferencias. Para esto, dichas diferencias deben ser superadas, logrando también una fluidez universal de carácter negativo.

La conciencia se vuelve autoconciencia cuando supera el deseo de ser el otro como ser independiente, cuando sacia su apetencia, esto es, cuando vuelve de ser el otro negándolo (superándolo) pero no solo esto, sino que también el otro debe negarse a sí mismo. Por lo que la autoconciencia solo puede satisfacerse en otra autoconciencia, siendo en y para sí sólo cuando otra autoconciencia le reconoce.

La segunda autoconciencia se presenta fuera de la primera, esto significa que la conciencia se perdió en sí misma y se encuentra como otra esencia, viéndose a sí misma en lo otro. La primera autoconciencia niega a la segunda para saberse a sí misma esencia, pero al hacer esto se niega a sí misma, porque este otro es ella misma, mediante esta superación retorna a sí misma. El que una autoconciencia sea la que reconoce y la otra la que es reconocida, implica una desigualad.

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